Movilización motera para el 23 de febrero

La reunión de motociclistas del domingo 21 fue un éxito. Logramos definir muchos puntos y lo más importante, organizarnos adecuadamente. Nuestra primera manifestación pública será mañana, martes 23 de febrero a las 6am en el Campo de Marte. Ahí estará un equipo de Canal 2 con enlace microondas para el programa “A Primera Hora”. Nos debemos presentar a la hora indicada para mostrar seriedad acerca de este tema. Por las mismas razones, todos los presentes debemos ir con la documentación pertinente y nuestros cascos. Por último, hemos acordado que pondremos una bandera blanca (ya sea un hoja de papel bond) en nuestras motos en señal de protesta pacífica.

Debemos demostrar al público general que los motociclistas somos personas respetuosas y organizadas.

Para más información diríjanse al foro en TodoAutos.com.

Actualización: El jueves 25 de febrero a las 8pm habrá otra reunión en el Campo de Marte. Se conversará sobre las siguientes actividades y los cronogramas aprobados por la mayoría. Mientras más gente vaya, mejor se podrán coordinar las futuras marchas.

Llamado a los motociclistas de Lima

Compañeros, este domingo 21 de febrero a las 10am se reunirán varios clubes de motos y motociclistas individuales para presentar nuestra disconformidad con la nueva “Ley del Chaleco”. El punto de encuentro será en el Campo de Marte. Asistan todos los que puedan, y los que no puedan, avisen a cada motociclista que vean en la calle. Parece que contaremos con la presencia de Frecuencia Latina para que nos oigan.

No al casco, no al chaleco!

Los esperamos a las 10am este domingo 21 en el Campo de Marte. ¡No falten que necesitamos su apoyo!

Los motociclistas no somos delincuentes

El 15 de febrero se hizo pública una medida legislativa para implementar el uso de chalecos y cascos con el número de la placa escrito en ambos. Esta medida entrará en vigencia dentro de 90 días a menos que se haga algo al respecto. El ministro de Transportes y Comunicaciones argumenta que con esta medida se reducirá la cantidad de asaltos en motocicleta y también aumentará la seguridad de motociclista al ser más visible. A primera vista parece ser algo lógico pero si se hubieran tomado la molestia de realizar un estudio, siquiera a groso modo, se habrían dado cuenta de lo enormemente estúpida que resulta esta medida.

¿Se imaginan andar así? 

Para comenzar, con esta medida se asume que todo motociclista es un delincuente, obligándolo a usar una identificación que lo margina y lo categoriza como tal. Se me vino a la mente otro régimen no tan antiguo que marcó a sus prisioneros y me pregunté, ¿en qué clase de sociedad estamos viviendo? Es cierto que en Colombia se ha adoptado esta medida pero debemos considerar que es una realidad completamente diferente. No se puede tratar de plantear las mismas soluciones para problemas que aquí son inexistentes. Los robos al paso en Lima se dan mayormente en automóviles pero la nueva ley no requiere que los mismos pinten el número de su placa sobre el techo o el capó o que los conductores usen una gorra con su número. Si esta medida se llega a concretar, se crearía un precedente para que en el futuro nos obliguen a todos a usar camisas con nuestro DNI bordado en la espalda, o peor aun, tatuado en la frente.

Más allá de la segregación del motociclista como delincuente, la medida no aumentará la seguridad ciudadana. Es más, crea un peligro adicional. Ningún delincuente va a cometer un crimen usando su propia moto, su propio casco, y su propio chaleco. Los motociclistas nos exponemos a convertirnos en una herramienta al paso para cualquier criminal. Solo hace falta que nos asalten en un semáforo, nos quiten el casco y el chaleco, cometan su fechoría y al final el que se tiene que enfrentar a la ley es el agraviado ya que usaron su identidad para cometer un crimen. Tampoco ayudará a identificar a los que hayan cometido el crimen. Cuando la policía busque a un par de motociclistas con chaleco naranja, van a pescar a los primeros dos motociclistas honestos que se les crucen y con eso “resolvieron” su problema. ¿Cumplen con la descripción? ¿Sí? Entonces ya capturaron (y de paso inventaron) a los “Malditos de [localidad X]”. Motociclistas honestos pagarán pato por leyes ridículas implementadas apresuradamente. Es como si los ministros que aprobaron esta ley fueran incapaces de pensar en situaciones hipotéticas, incapaces de ponerse en el lugar de otro. Si un ministro es incapaz de ponerse en el lugar de otro entonces es incapaz de poder representarlo correctamente. ¿Realmente deberíamos tener ministros que son incapaces de representarnos?

Existen muchas más situaciones que evitan que sea una medida a la altura de nuestra realidad. Los repartidores usan cajas en sus motos que restringen la visibilidad del chaleco. Estarían infringiendo. Muchos estudiantes y trabajadores necesitan usar mochila para llevar sus libros, documentos, o herramientas. En la moto no tenemos maleteras. Estarían infringiendo. Si un motociclista decide llevar a un pasajero, también estaría infringiendo. El pasajero cubriría el chaleco y los números del casco.

No soy un delincuente. No soy un criminal. No merezco que se me trate como uno. Soy un motociclista. Soy un ciudadano. Soy una persona. Como tal tengo derechos constitucionales que me garantizan que seré tratado con respeto e igualdad. Tengo el derecho a no ser discriminado por el modo de transporte que he optado usar. Tengo el derecho a no ser humillado, obligado a usar accesorios que me etiqueten de delincuente. Ni yo ni mis compañeros moteros aceptaremos esta imposición ridícula.

 

A partir de este blog hago un llamado a todos los motociclistas del Perú para que se enteren de la situación y se unan a la causa. Únanse al grupo de Facebook que se ha creado para que estén al tanto de las reuniones que se llevarán a cabo. También revisen la discusión en el foro de TodoAutos.com para que sepan cuáles son algunas de las ideas que se han planteado hasta el momento para lograr derogar esta ley. Recuerden que si nos unimos en contra de esto y lo hacemos de manera generalizada y ordenada podremos anular estas medidas tan ridículas y de paso ya tendríamos una fuerza concertada para pronunciarnos con mayor eficacia en contra del alto costo del SOAT para motos. Juntos lo podremos lograr.

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La Furia de Eolo

Hace unos días me encontraba dando vueltas por Miraflores. Estaba haciendo un poco de tiempo antes de encontrarme con alguien y decidí pasear con tranquilidad por las calles, absorbiendo la paz y serenidad de la zona. Árboles altos, hojas verdes que dejaban pasar esporádicamente algunos rayos de sol que calentaban pequeños puntos entre las sombras de verano.

Todo andaba de maravilla hasta que al cruzar una intersección, me golpeó por el costado una ráfaga de viento que casi me bota de la moto. Afortunadamente estaba en una calle sin tráfico. Tal vez exagero un poco, la verdad es que me agarró desprevenido. Ya había sentido vientos cruzados anteriormente pero nunca en la ciudad, especialmente en una zona con tantos edificios. Fue como si se hubiera creado un túnel de viento en una de las calles. Se me vino a la mente un documental donde un par de motociclistas tuvieron que atravesar una tormenta de arena inclinándose casi 45 grados para contrarrestar la fuerza del viento.

Esta semana viajé a Tacna por motivos de trabajo (no, no fui en moto). En el camino al pueblo donde iba a pasar las próximas dos semanas, atravesé extensas áreas llenas de arena. La carretera creaba una división entre las pequeñas dunas. El viento aquí era mucho peor no solo por la fuerza sino que venía acompañado de tierra y arena. Tanto aquí como en el norte del país, cuando sopla mucho viento, el desierto empieza a invadir la carretera dejando parches y hasta a veces dunas en medio de la Panamericana. La tracción sobre arena tan suave es mínima y representa un gran peligro si llego a toparme con ello. Eso, combinado con los vientos es algo con lo que uno tiene que ser precavido.

Estuve leyendo que en la Patagonia argentina los vientos de este tipo (sin la arena) son frecuentes durante todo el año. Espero no tener que desarrollar la destreza de manejar con una inclinación lateral de 45 grados para contrarrestar las fuerzas eólicas de estas zonas inhóspitas.

Fabricando ‘Z’s sobre una moto

Fue una larga noche. Había ido a Miraflores a buscar a Gaby, una amiga que visitaba de Argentina. Se estaba quedando en un hostal frente al Parque Kennedy. Llegué un poco tarde (en realidad era temprano bajo estándares de “Hora Peruana”) y nos tomamos un trago mientras charlábamos esperando a un grupo de amigos que nunca llegaría. Después de darnos cuenta de lo inútil de nuestra espera, salimos a dar una vuelta en la mejor manera para apreciar un lugar nuevo… en moto. Dimos un paseo por Barranco, donde paramos a comer unos anticuchos y charlar un rato más. Entramos a los puntos de diversión clásicos solo para encontrar que no era la mejor noche para salir a juerguear. Después de dar unas vueltas más, bajamos por el Circuito de Playas antes de regresar a Miraflores.

Pocas personas a las que he llevado en moto han sabido comportarse tan bien como Gaby, a quien poco le importó que un taxi casi nos arrollara mientras salíamos del estacionamiento. Puede que hayan sido los años de experiencia (según ella) de andar como pasajera en moto que le permitieron tomar fotos y sacar videos mientras nos perdíamos entre los vehículos que se creen dueños de las calles limeñas. Por lo general a mis pasajeros les da síndrome de marsupial y se aferran a mi espalda durante el trayecto, o sino me dan cabezazos con el casco cuando freno, o en otras ocasiones se inclinan al lado contrario cuando entro a una curva. Terrible. Uno de los peores trató de asfixiarme usando sus piernas para aplastar mis costillas. Los que vieron Goldeneye seguro se acordarán de Xenia Onatopp y cómo mataba a sus víctimas. Era algo parecido pero menos sensual. Mucho menos. En fin, mi pasajera de esta noche comparte el premio de Mejor Pasajero con el Chino Koo que cargó en cada mano una bolsa llena de botellas de vino cuando regresábamos a una fiesta.

Al llegar de vuelta a Miraflores, compartimos un enorme sandwich que ella había procurado. Después de un rato, probablemente efecto secundario del sandwich, ya me estaba dando sueño. Parecía que habían pasado varias horas y estaba contemplando la idea de quedarme dormido en uno de los sillones del hostal pero preferí la comodidad de mi propia cama. El hecho que tenía que trabajar al día siguiente también pudo haber tenido algún grado de influencia en mi decisión de retirarme.

Me despedí, bajé a la calle y al llegar a la moto vi cómo mis manos sacaban la cadena por su propia voluntad, yo no tenía control sobre ellas. El sueño parecía haberse potenciado por lo lleno que me dejó ese sandwich. Me subí a la moto, prendí el motor y me puse el casco, que parecía más pesado de lo normal. Me aproximé al primer semáforo y desde ahí ya sabía que iba a tener problemas. Sentía los párpados pesadísimos. Sacudí la cabeza y abrí los ojos lo más que pude. Respiraba profundamente en afán de mantenerme despierto. La luz cambió a verde y seguí mi camino.

Mientras estaba andando no sentía tanto cansancio. Obvio que todavía tenía sueño, pero no sentía que me iba a quedar privado en medio camino. Llegué a otro semáforo y en una de las parpadeadas mis ojos no se volvieron a abrir. No me había quedado dormido. Simplemente mis ojos se quedaron cerrados. Luché para volver a abrirlos. Sabía que mientras más tiempo permanecían cerrados, mayores eran las probabilidades que me quedaría dormido. Finalmente logré abrirlos y tuve una revelación.

Debo mencionar que cuando tengo mucho sueño suelen ocurrirme ideas que probablemente no caigan en la categoría de inteligentes. A muchas personas les pasa cuando están borrachas. A mi me pasa cuando hago un esfuerzo por no dormirme. En esta ocasión lo que pensé fue, “Si cierro ambos ojos, me quedo dormido y recupero el 100% del sueño necesario. Si cierro solamente un ojo, entonces me quedo medio dormido y recupero el 50% del sueño necesario, justo lo que necesito para llegar a casa”. Díganme si no es un idea brillante. Pasé el semáforo y cerré un ojo. ¡Tenía razón! Funcionaba de maravilla. Ahora solo sentía la mitad del cansancio. Desafortunadamente se me hacía difícil calcular las distancias a los rompemuelles y baches así que decidí aplicar la técnica del mediosueño solamente en los semáforos.

En el siguiente semáforo, aproximadamente a mitad de camino a mi casa, las cosas empeoraron. Ya estaba empezando a cabecear y sentía que mi pierna de apoyo se desplomaba por el peso de la moto. Una señora en el auto a mi izquierda miraba horrorizada que alguien esté montando una moto con semejante cara de sueño. Tenía que aplicar otra estrategia. Entré a una avenida grande, creo que era la Javier Prado y aceleré un poco. En este instante se me ocurrió mi segunda idea brillante. “Si voy más rápido voy a producir más adrenalina. La adrenalina me va a ayudar a quedarme despierto y la velocidad adicional hará que llegue a casa más rápido. ¡Doble funcionalidad! Soy un genio”. Empuñé el acelerador y llegué a una velocidad no apropiada para la zona en la que me encontraba. Parte de mí tenía miedo pero era este miedo el que me mantenía despierto. Como un adolescente en una película de Freddy Krueger, tenía que hacer todo lo posible por evitar quedarme dormido.

Me desperté. Eran las 8:30am. Había llegado a casa sano y salvo. Recordé que llegué, metí la moto y la tapé. Me acuerdo haber subido a mi habitación y haberme quedado dormido casi instantáneamente. Lo que no recordaba era cómo llegué a mi casa. No recuerdo la ruta que tomé desde Miraflores hasta La Molina. Recuerdo los breves momentos de lucidez en algunos semáforos y las ideas estúpidas que se me vinieron a la mente, pero las calles que tomé siguen sin figurar en mi memoria.

Pensándolo bien, tal vez debería haberme quedado en ese sofá en Miraflores.

 

 

 

* Esta publicación es meramente anecdótica. Espero que quede claro que no recomiendo el uso de ninguna de estas ‘técnicas’ para combatir el sueño. *