En busca del sol: Florianópolis

Saliendo de Mostardas

Las nubes como esas me acompañaron todo el camino y fue muy refrescante. Así alternaba entre un sol caluroso y brisas frescas cuando lo ocultaban. Engrasé la cadena y revisé la presión de las llantas antes de salir. Revisé el nivel de aceite, que todas las luces funcionaran, y los frenos también. Me estaba asegurando que no tenga problemas por lo menos hasta Florianópolis. El destino del día era Capão da Canoa, un centro playero muy visitado por los residentes de Porto Alegre. Tenía ganas de volver a acampar en la playa, cosa que no hacía desde que salí de Lima.

 

Llegué más rápido de lo que había anticipado. El camino hacia Capão da Canoa tenía sus atractivos, como una extensa granja eólica donde tuve la oportunidad de pasar justo debajo de una de las turbinas. En Chile no pude apreciar el tamaño que tienen estas cosas. Son gigantescas.

Abajo pueden ver unas camionetas estacionadas como punta de comparación.

En Capão da Canoa comí algo rápido en un buffet y me puse a buscar un lugar de camping. Pasé por la vía costanera y todo indicaba que llovería durante la noche. Cuando llegué al sitio de camping encontré que estaba cerrado (a pesar que tenía un cartel que decía Aberto as 24h). Tal vez era una señal que no debería estar pasando lluvias en una carpa. Todos los demás hoteles, o por lo menos los que estaban abiertos, eran demasiado caros. Decidí continuar hasta la ciudad de Torres, límite con el estado de Santa Catarina.

Parece que va a llover, el cielo se está nublando...

Antes de llegar a Torres encontré un cartel que decía Camping à beira-mar (frente al mar). Justo lo que estaba buscando. Al atravesar las calles de piedras me di con la mala sorpresa que también estaba cerrado. Poco a poco me iba dando cuenta que no iba a encontrar ningún campamento abierto en esta época del año. Pasé por una inmobiliaria donde le pregunté a la señora que atendía si conocía algún hospedaje barato. Me dijo que por donde había estado, justo frente al mar, había una pousada barata. No era muy bonita pero era mejor que una carpa. El dueño se llamaba Jorge Luis, igual que mi padre, y me invitó a cenar esa noche. Me dejó la habitación bien barata, casi a mitad de precio en consideración a la situación en la que estaba (poca plata y sin lugar para poner una carpa). También tuve compañía en mi habitación esa noche:

Básicamente era del tamaño de mi mano.

No maté a ninguna de las arañas de la habitación. Eran venenosas pero mientras no nos molestáramos, todo estaría bien. Fue un acuerdo tácito inter-especies. Además sabía que dejándolas vivir significaría que no tendría que preocuparme de los mosquitos. Dormí como un bebé.

Sin lugar para acampar Aunque no lo parezca, la moto no está apoyada sobre el parante central. La consistencia de la arena permitía que se mantenga erguida sobre las ruedas. Despidiéndome de Torres

Me despedí de Jorge y antes de salir de Torres pasé por la inmobiliaria para hablar un poco con Laura, la señora que me indicó dónde conseguir hospedaje. Se mostró extremadamente interesada por mi viaje y me hizo un montón de preguntas del Perú. Espera poder ir algún día. Me recomendó arreglar el faro posterior de mi moto lo más pronto posible ya que si me paraba la policía podrían ponerme una multa. Había estado buscando un repuesto para ello desde El Calafate (hace medio continente) pero no conseguía ninguno a un precio ligeramente razonable. Si no conseguía uno hasta Florianópolis estaba dispuesto a fabricarme uno yo mismo. Antes que me fuera me regaló un pin católico con la Virgen y una cruz. Yo no soy creyente. Es más, me opongo a las religiones organizadas pero acepté su regalo. Para mí, aquello simboliza la bondad y los buenos deseos de toda la gente con la que me he cruzado en el camino. Lo llevo cerca de mi corazón.

Lindo, no?

Partí hacia Florianópolis con cielos nublados que pocas veces llegaron a despejarse. A mitad de camino comenzó a lloviznar. Paré al lado de la carretera para cerrar todos los bolsillos y guardar cualquier cosa que no quería que se moje (osea, la cámara). Un kilómetro más y nuevamente me encontraba bajo una lluvia torrencial.

No me veo muy contento. La tombería más adelante. Lluvia y más lluvia.

Al llegar a Florianópolis llamé a mi amigo Charles para ver si me podía buscar para escoltarme hasta su casa. Como siempre, es genial ver a viejos amigos. Apenas llegué a su casa me tomé una ducha, lavé mi ropa y mis botas y las dejé a secar. Las botas necesitaron una ayuda adicional ya que en dos días no llegaron a secarse por completo debido a la humedad. Extrañaba un poco Iquique y Arica donde las cosas se secaban casi instantáneamente.

La "ayuda" adicional. La secadora negra terminó derritiéndose un poquito. ¡Lo siento!

Durante mis días ahí salí con Charles a una parrillada en casa de sus amigos, festejamos la despedida de su hermana, y conversé mucho con sus padres. Fue ahí donde comprendí aun más cosas sobre la forma de ser de los brasileros. Las dificultades sociales por las que atraviesa el país y también la falta de control que conlleva tener un territorio tan extenso y con tanta gente. Terminé de entender por qué las cosas resultan tan caras en Brasil (por ejemplo: 2/3 del precio de un automóvil son tasas e impuestos) y por qué existe una plaga de pinos en el sur. Aprendí la diferencia entre el concepto y la pronunciación de un pneu y un pinhão. También aprendí qué tan seria es la rivalidad futbolística entre Brasil y Argentina y que no puedes decir que vas a alentar a Argentina en un hogar brasilero.

El último día en Florianópolis aproveché que finalmente salió el sol para poder visitar y recorrer la Ilha de Santa Catarina. Con la moto me fui de extremo a extremo pasando por pueblos pescadores, resorts de cinco estrellas, playas solitarias y zonas que estaban siendo afectadas por una inusual marea alta.

Había un helicóptero de un noticiero grabando los daños ocasionados. En el Pantanal, al sur de la isla.Ordem e Progresso:)  Tomando un descanso. En Praia Santinho  Joven muchacha pescadora en Armaçao.

Al extremo de Praia Ingleses encontré un lugar en la playa donde no había nadie. Aproveché la situación para finalmente poder disfrutar de las playas brasileras.

Praia Ingleses Despojado de mis vestiduras Alas y alas. Gaviotas Playa por fin! Relax... Volviendo al asfalto Centro de Florianópolis

Todavía tenía bastante tiempo para aprovechar así que después de un almuerzo rápido donde descubrí que existe una medida más pequeña de Coca-Colas empecé a buscar un repuesto para mi faro. De pura coincidencia terminé en Moto Panther donde trabajaba Lilian, una de las amigas de Charles. Empezó a buscar alguna pieza que pudiera encajar con mi modelo pero ninguna le hacía hasta que al final, con un poco de ingenio pudieron adaptar otra pieza para que cubra el foco. Una cosa menos de qué preocuparme.

250ml?? Qué curioso.Beleza!Beleza!!

Muy contento con los logros del día ya podía dar por cerrada esta etapa del viaje. Como siempre, quedé muy agradecido con Charles y sus padres por la hospitalidad brindada. Espero verlos en el Perú en un futuro cercano.

Auhiuhaihaui!! -Charles Muito obrigado, Paulo e Rita!

Hacia Iguazú!

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luis tenorio

Luis es un ingeniero en eterna búsqueda de aventura. Actualmente se pasa la vida viajando por el mundo y escribiendo relatos y código fuente. Es el creador de Cartas del Mundo y Vuelta Sudamericana y el director informático de The Glutton's Digest.

6 thoughts on “En busca del sol: Florianópolis”

  1. Compa ….

    Hay una carita feliz en la parte superior derecha del foro?

    Definitivamente tus post son un descanso …. puta madre, juancho acaba de decirme, hay un problema …

    voy a ver que pasa!

  2. jaaa oe si es cierto hay una carita feliz…. Ten… espero no meterme en líos por esto… pero que bien te queda la barba crecida en esa foto… ussss 😉

  3. KKKKKK!!!!! LLama pes!!!! estas perdida amiga ….. full oso o que? habla!!! Se acuerdan esa noche en el depa con la K, luching y monica? …. hay que repetirla!!! jajaajajaja

  4. oe si te llamo y ni bola me das, te dejo mensajes en el skype y ni me respondes…. 🙁

  5. Que lindo parece Florianopolis, lo que te quería preguntar si es recomendable el hotel en donde te alojaste? es posible que vaya para enero, y ando buscando las alternativas para pasar la noche.

    Gracias
    Hoteles en Brasil

    1. En Florianopolis yo me alojé en la casa de un amigo pero hay buenos hostales y hoteles en la isla. Te recomendaría quedarte en 3 posibles lugares: en el centro de Florianopolis, en Barra da Lagoa, o cerca a Praia Ingleses. Por toda la isla recorren buses y son accesibles así que es fácil llegar a cualquier parte. Buena suerte y que te vaya bien.

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