Cruzando los Andes

Salir de Santiago en hora punta es algo que no recomendaría, en especial si te encuentras en una zona residencial y tienes que atravesar el tráfico de toda la ciudad tratando de llegar a su trabajo. Salí a las 8am de la casa de mi tía y recién a las 9am estaba en la autopista. Un breve lapsus en la lectura de carteles me hizo perder la salida la primera vez pero me permitió conocer la Ciudad Empresarial de manera fugaz. Todos los conductores en traje se veían muy extrañados al ver una moto cargada con mochila, carpa y sleeping cruzar por una zona empresarial. Un poco fuera de lugar.

Rumbo al norte hacia Los Andes, habían varios puntos en la carretera donde todavía continuaban obras de reparación de los daños del terremoto. Habían desvíos al lado de puentes resquebrajados y paso peatonales caídos. Pasé esas partes rápidamente, determinado a llegar a uno de los caminos que más había anticipado para mi viaje. Llegando a las faldas de la cordillera arribé a un lugar que hizo que inmediatamente valga la pena el arduo trabajo que había realizado previo a las preparaciones del viaje. Durante meses, mi fondo de pantalla era un poster motivacional con la frase: TRABAJO, lo haces por esto. La imagen mostraba una moto a punto de subir el camino hacia una montaña. El encontrarme a mi mismo en la foto que había estado observado día tras día durante meses fue una sensación sin igual. Al comienzo no percibes exactamente qué está pasando pero sientes que hay algo fuera de lugar y poco a poco las piezas de la imagen que tenías en tu memoria caen en lugar y te quedas sin aliento. Es el momento preciso en el que te das cuenta que estás viviendo tu sueño.

WORK, This is why you do it TRABAJO, lo hice por esto.

Los guantes venían combatiendo el frío de manera espectacular. El único inconveniente era que como todavía estaban nuevos seguían muy tiesos y maniobrar el embrague, freno y acelerador me estaban causando fatiga en las manos. No había nada que hacer, tenía que soportar el dolor hasta que los guantes aflojen para andar más cómodo. De todas maneras, era mejor que tener los dedos congelados. Subía y bajaba las curvas, rodeado de enormes cumbres verdes y un río que fluía muy al fondo del precipicio. Era un paisaje hermoso.

 

Unas curvas más adelante y llegué a la base del famoso caracol y sus casi 40 curvas. No había casi ningún camión, ni de subida, ni de bajada así que tuve el placer de recorrer las curvas con completa libertad. Inclinación derecha fuerte, inclinación izquierda fuerte, inclinación derecha fuerte, y así estuve gozando del aire fresco de montaña y el sol que mantenía la temperatura muy agradable. El buen rato se vio interrumpido por una larga fila de autos y camiones esperando que se abra el paso de subida por una vía en construcción. Solo había un carril habilitado y estábamos esperando que termine el turno de los camiones de bajada. Fue un turno inexplicablemente largo ya que estuve esperando por lo menos 40 minutos y ni qué decir de los camiones que estaban más adelante. Seguro habrían estado esperando por casi una hora y media.

Grieta entre las montañas Estrenando nueva mascaraEn la cima de los caracoles.

Esperando el pase de los camiones

Una vez que pudimos avanzar, luego de pasar por tierra, piedras y hasta un poco de lodo, llegamos al Túnel del Cristo Redentor, en cuyo interior se encontraba la línea divisoria entre Chile y Argentina. Finalmente había entrado a territorio argentino. Pasando el primer control policial, paré para almorzar, ajusté mi reloj y tras una interesante conversación con un señor local sobre la falta de unión en el planeta y tímidos extraterrestres, seguí a la estación de migración unos kilómetros más abajo. El trámite fue simple y rápido y me dio gusto no haber tenido que desempacar todo y abrir los maletines para la revisión de aduanas.

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Saliendo de migraciones empezaron a aparecer formaciones rocosas en las cimas de las montañas como nunca antes había visto. No eran uniformes a lo largo del camino como uno esperaría. Cada pico era diferente. Algunas parecían mesetas rectas salidas de la nada, otras eran como agujas oxidadas que salían en mil direcciones, y también habían inmensas piedras lisas que se proyectaban diagonalmente. Y al fondo, entre todas se imponía majestuosa la punta del Aconcagua. El magnífico entorno te hacía sentir verdaderamente pequeño.

La tabla de picar de un gigante Al fondo el imponente Aconcagua Bajando de la cordillera

Un poco más abajo pasé por el Puente de los Incas. Una formación natural usada por los Incas para cruzar el río que pasa por la región. Más abajo pasé por el lago en Potrerillos que fue una vista hermosa totalmente inesperada. Por un momento pensé que había llegado al mar, como había estado pasando tanto tiempo manejando por la costa, pero la falta de olas, el intenso color azul y la presencia de montañas sugirió que se trataba de un lago. Se veía como otro lugar donde valdría la pena pasar un par de días.

El Puente del Inca. La foto está cortada porque es una composición de varias. La original es una imagen enorme.

El hermoso lago en Potrerillos

Poco después de pasar por el lago, las piedras se convirtieron en árboles y los montañas en viñedos. El inimitable aroma de uvas y vino llenó el aire y sabía que ya estaba en mi destino. Habían señales de toda una industria vitivinícola por doquier. Viñedos, bodegones y camiones que iban repletos de uvas sobre la vía dejando la calzada derecha resbaladiza por el jugo que inevitablemente se derramaba. En una curva había un camión que se había volcado dejando la pista llena de cajas y uvas. El olor residual era intoxicante. Mendoza me esperaba con brazos abiertos.

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luis tenorio

Luis es un ingeniero en eterna búsqueda de aventura. Actualmente se pasa la vida viajando por el mundo y escribiendo relatos y código fuente. Es el creador de Cartas del Mundo y Vuelta Sudamericana y el director informático de The Glutton's Digest.

5 thoughts on “Cruzando los Andes”

  1. Excelente hijo… no sabes lo orgulloso que estamos de tus aventuras y anécdotas… estas dando una lección de vida a muchos sobretodo a tus primos y primas…
    Que Dios te proteja sigue conquistando tus sueños… en cada objetivo que alcanzas…

  2. No creas que te he olvidado … Sigo tus relatos! Pero he estado full con una salida en vivo y un kickoff que me tenían loco …

    Que envidia! Te admiro! Sigue pa lante lucho …

    Un beso,

    adl

  3. Oye, hay una carita feliz en la esquina izquierda de tu pagina no?

    g.

  4. seria bacan que pongas un resumen del viaje: tiempo, kilometros recorridos, cuanto gastaste en combustible , comida , y hospedaje, cuantas veces acampaste y cuantas te ayudaron con el hospedaje etc

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