¡Ataca, Perro Sucio! : cap.3

Capítulo: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | Siguiente

 

Cada día nuevo traía consigo una nueva aventura. Luego de un contundente desayuno para reparar la fatiga de la noche anterior, preparamos las mochilas para partir nuevamente siguiendo nuestro rumbo hacia el norte. Aquí fue cuando nos despedimos de Lorena, Mari, y las “Yugoslovakas” que lograron despertarse antes del mediodía. Dejábamos atrás al elemento femenino de nuestra escuadra. Encontramos una combi, atamos las mochilas al techo y nos subimos los cinco pasajeros destinados a continuar la travesía: Eddie, Nacho, Bobby, Jose y yo.

Está de más decir que la combi no ofrecía seguro para maletas perdidas.

Éramos los únicos pasajeros de la combi y por ende viajamos lo más cómodo que se puede estar dentro de una combi. Los rayos de sol entraban ligeramente por una esquina mientras la dulce brisa costera refrescaba nuestros rostros. Estoy seguro que hasta Eddie se sentía relajado en ese momento. Cada uno estaba en su propio mundo, imaginando un universo paralelo donde esto era nuestro hogar. Cada pasajero veía lo mismo pero la banda sonora de sus visiones era distinta. Por ahí circulaba Santana, Metallica, y Radiohead. Cada uno poniéndole su propio giro musical a la vida.

Viendo la buena vida pasar por nuestros ojos hizo que el viaje pareciera más corto. Llegamos rápidamente a Tumbes donde contratamos a un taxista para que nos acompañe a la frontera y nos ayudé a cruzar a Ecuador. Después de llenar nuestros papeles de salida en Migraciones nos dirigimos al posiblemente mal llamado Puente de la Paz que separaba no solo a Aguas Verdes de Huaquillas, sino que también dividía al Perú y al Ecuador.

Debajo de esos techos de plástico seguro habían innumerables mafias del mercado negro.

Caminamos cuidadosamente hacia la frontera, resguardando nuestras mochilas al frente y puestos en formación defensiva para un potencial ataque desde cualquier flanco. Parecíamos guerreros espartanos… en lamentable estado físico y muertos de miedo. Cada sombra que se ocultaba detrás de una esquina o puesto ambulante era una gota de sudor más que brotaba de nuestras frentes. Eddie lanzó la frase alentadora que reavivó nuestros espíritus:

“Ahorita nos roban, nos secuestran, y nos violan. ¡Muchachos, cierren bien sus potos!”

Siempre tan optimista. Noten que no mencionó nada sobre morir. Para Eddie, eso era lo peor que nos podría pasar. Pasara lo que pasara, regresaríamos a casa con vida. Tal vez incompletos, pero con vida.

Nuestro querido guía nos llevó hasta la estación de buses donde compramos los boletos para Guayaquil donde nos esperaba el primo de Eddie, calentando los motores para otra noche llena de alcohol y desmadres. Nos subimos al bus luego de una breve espera donde nos pusimos a investigar la oferta del mercado aledaño y partimos hacia Guayaquil.

En retrospectiva, un guía para cruzar la frontera tal vez era una exageración pero nos hicieron creer que esta frontera en particular era la peor del mundo en cuanto a seguridad. Nos dijeron que rondaban mafias, contrabandistas, traficantes y asesinos. Lo peor de la escoria humana. Se nota que nunca cruzaron por Ciudad del Este en Paraguay.

El paisaje cambió inmediatamente después de cruzar la frontera. Pasamos de arena y manglares a frondosos platanales que se extendían hasta lo más lejos que alcanzaba la vista. Llenaban los campos y los cerros a la distancia. Lentamente, el sol fue bajando sobre las plantaciones creando rápidos intervalos de destellos y sombras entre las hojas de los árboles. La temperatura bajó de un calor sofocante a una calidez tropical agradable. Las cosas pintaban bien pero las cosas interesantes, ya sean para bien o para mal, suelen pasar cuando menos las esperas.

Paramos en un pueblito a mitad de camino a dejar y recoger más pasajeros cuando varios vendedores ambulantes se subieron a ofrecer comida a los hambrientos pasajeros. Eddie se compró una empanada de carne, Jose una de queso, Nacho se compró un chuzo de queso, yo me compré unas galletas de soda. Llegué a probar un poco de las empanadas pero la verdad no me quería arriesgar a comer algo así para estar seguro y también porque en esa época detestaba el queso. El más emocionado era Nacho y su chuzo. Parece que nunca antes había visto y mucho menos probado algo como aquello así que lo disfrutó velozmente. No estábamos llenos pero sí pudimos matar el hambre un poco.

Cinco horas después llegamos a Guayaquil. Bueno, en realidad Eddie, Jose, Bobby, y yo llegamos a Guayaquil. Nacho llegó directamente a un tacho de basura a vomitar vigorosamente. Resultó que mis temores habían estado justificados. No solo fue Nacho el que se entusiasmó con su chuzo. El chuzo (y el cultivo de bacterias que contenía) también se entusiasmó con las entrañas de Nacho. Saliendo de la terminal nos fue a buscar Alberto, el primo de Eddie, a llevarnos a su departamento donde nos quedaríamos por unos cuantos días. La verdad que es admirable la resistencia de Nacho a esperar a bajar del bus para arrojar su comida. Debe haber estado sufriendo todo el camino. Eso explica su palidez durante la última parte del viaje. Camino al depa de Alberto tuvimos que parar en un restaurante de comida rápida para que Nacho vuelva a evacuar. Esta vez por el otro extremo. Ese chuzo fue doblemente gratificante.

Una vez en casa de Alberto, Nacho se encerró en el baño durante un buen rato. Felizmente ese baño contaba con un extractor lo suficientemente potente para evitar una contaminación del depa que sería digna competencia de Chernóbil. Los demás usamos el otro baño para quitarnos la mugre del viaje y prepararnos para la noche. Empezamos amenizando con unos rones en la sala y admirando el hecho que Bobby se había dispuesto a consumir alcohol. El niño bueno de la agrupación se estaba revelando. El muchacho era más abstemio que un cruce del Dalai Lama con Gandhi. Es más, se rumorea que existe un video donde Bobby aspira sustancias desconocidas por ambas fosas nasales. Dejaré que sus mentes retorcidas asuman lo que era, pero probablemente no acierten. [Si alguien le atina en los comentarios admitiré la verdad.]

Tuvimos que dejar a Nacho abandonado en el baño haciendo de las suyas. Asumimos que su último deseo hubiera sido que continuemos divirtiéndonos. Terminamos en un lugar llamado Knu y luego de varios tragos más mi memoria empezó a fallar. Tengo fragmentos visuales de Jose derramando su cerveza sobre sí mismo mientras posaba para una foto, uno de nosotros gozando una salsa con una jovencita “bien atractiva”, extraños tragos azules fosforescentes, yo estando de barman sirviéndole cervezas a la gente, y finalmente que terminamos cerrando el local.

Nos terminaron botando a escobazos.

Tal y como lo ven en la foto, nos sacaron a barridas del local con el resto de la basura. Éramos los residuos de una noche de excesos y lo más lamentable de todo: no teníamos cómo regresar a casa. Si no fuera por las jodas de Jose, estaríamos realmente perdidos. Se había robado las llaves de una chica del grupo con el que estábamos bailando y estaba totalmente dispuesto a devolverlas con una sola condición:

“A kiss for your keys”, repetía incesantemente.

Me pareció ridículo e inútil pero subestimé lo jodido que puede ser Jose hasta salirse con la suya.

“A kiss for your keys”, le decía una y otra vez.

Ya había recuperado suficiente sobriedad para que empezara a darme vergüenza todo el asunto pero el resto del grupo de chicas, viendo que Jose no se iba a dar por vencido empezaron a insistirle a su compañera que simplemente le diera un piquito para que todos nos podamos ir. Funcionó (inesperadamente) de maravilla. Fue así como conseguimos un aventón de vuelta hasta el depa.

El que no llora, no mama.

La diversión se acabó de inmediatamente cuando entramos a la sala y nos encontramos con Nacho en un estado más deplorable que cuando lo dejamos…

 

Capítulo: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | Siguiente

Published by

luis tenorio

Luis es un ingeniero en eterna búsqueda de aventura. Actualmente se pasa la vida viajando por el mundo y escribiendo relatos y código fuente. Es el creador de Cartas del Mundo y Vuelta Sudamericana y el director informático de The Glutton's Digest.

One thought on “¡Ataca, Perro Sucio! : cap.3”

  1. QUE EXCELENTEEEE!!!!!! SPEACHLESSSS!!!! MALLLL!!!!!! Que buenos recuerdos …. y eso que aspiró bobby …. SHHHH SHHH NADIE LO SABRÁ!!!!

Comments are closed.